miércoles, 21 de julio de 2010

Vino de Menorca

No es de extrañar que en esta isla tan mediterránea y la más hacia el Este de nuestro país tenga tradición vitivinícola. Efectivamente en las crónicas de la conquista de la isla sobre el siglo XIII, ya se hablaba del vino que en la tierra se producía, y seguramente fenicios y romanos ya utilizaban el fantástico puerto natural de Mahón para el comercio y seguro que entre las mercancías que se adentraban en el mar había vino procedente de la isla.



Menorca es una isla bastante plana, con terrenos dedicados a cultivos principalmente dedicados a abastecer a la cabaña vacuna, que abunda en esta isla. En tiempos de colonia inglesa, seguro que se elaboraba vino, pues los destilados que los ingleses utilizaban para sus espirtuosas, seguro provenían de viñas locales.



En la actualidad hay unas 9 bodegas que, con una superficie de por lo menos 30 hectareas, producen vinos en varias partes de la isla. La isla tiene terruños poco arcillosos, de marés, una roca calcárea muy quebradiza, también hay suelos conglomerados hacia el norte y de gres en zonas del sur.

En mis vacaciones me tropecé con una de las bodegas más grandes, Binifadet, una bodega que se puede visitar y que elabora unos 50.000 lts. de distintas variedades. Antes de visitarla, por casualidad, estuve en Ciutadella, la ciudad del extremo oeste de la isla en un local llamado Sa Fideuera, donde pude degustar un Binifadet jóven tinto de Syrah y Merlot muy afrutado y fácil de beber.



Al visitar la bodega encontré un edificio moderno, al que rodea las parcelas de viñedos y me encontré una variedad importante de vinos, desde un rosado de variedades Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot muy especial, con unos aromas primarios a frutas, un espumoso tipo brut de este mismo vino base, un blanco de Chardonnay con aromas a cítricos y con un finísimo paladar. El Merlot de 2004, con 12 meses en barrica francesa también es un vino especial, se nota la fruta roja y negra madura, aromas a vainilla, a sotobosque y un toque mineral que lo hace bastante diferente.



La bodega es visitable y además elabora otros productos como las mermeladas de vino, un dulce de Moscatel, aceite de oliva de variedad arbequina y vinagres de Chardonnay y Syrah. Toda una sorpresa en mi viaje de vacaciones, tan sorpresa que la cámara de fotos me la olvidé y tuve que hacer las fotos desde el móvil, con lo que no he podido recoger gráficamente mi visita con nitidez, pero los sentidos si que fueron agradables.


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