domingo, 6 de marzo de 2011

Cata Vertical Casa Don Angel Bobal 1998-2009

En este frío sábado del mes de Marzo, atraídos y enamorados de la variedad autóctona de uva Bobal, nos hemos reunido un grupo de amigos en la bodega de una de las personas más queridas en el mundo del vino en la Comunidad Valenciana, hablo de Felix Martinez ('Fali' le llaman sus amigos) de la bodega Vera de Estenas, dentro de la DO Utiel-Requena.


A las 11 de la mañana, y con una puntualidad típica de latitudes más septentrionales, allí estábamos todos, Laura, Dora, Inma, Carola, Elena, Miguel Angel, Riki, Vincent, Pere, Félix y yo mismo. Creo que el interés suscitado por esta cata y de estos vinos tan particulares ha creado una especie de camaradería entre todos, que ansiosos esperábamos el momento para reunirnos y entrar en acción.

Hemos empezado por una visita a pie de campo a conocer esos bobales de más de 80 años que producen unos frutos, tan escasos en esta viña vieja, que son los que se seleccionan para elaborar el vino Casa Don Angel Bobal. Tras un breve paseo por el campo, no importando los 5º a 7º C de temperatura exterior, hemos regresado a la bodega a preparar el gran evento.


Felix ha ido a los subterráneos de la bodega a rescatar las añadas 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2009 del vino Casa Don Angel Bobal, vino con DO Utiel-Requena de los primeros en elaborarse bajo una crianza en barrica de roble, de una variedad que se decía 'no apta para la crianza' en los manuales de enología de mitad del siglo XX.


Así es que 'alea iacta est', hemos empezado por las más jóvenes en el tiempo, y con la añada de 2009, todavía sin embotellar, ha sido la primera en ser catada. Durante la cata Félix nos iba documentando las condiciones climáticas de la añada, de modo que este primer vino tuvo un año con una pluviometría que rondó los 400 litros/m2 , siendo un año bastante húmedo. El vino se presentó con un color rojo violáceo, de capa alta, con un intensidad cromática que se observa incluso en las 'piernas' que deja en la copa. El vino nos deleitó con aromas intensos a frutos rojos maduros, también se encuentran las vainillas procedentes de la barrica, en boca tiene una acidez bastante alta, con una frescura muy buena, necesita aún un poco de reposo para redondear esos taninos aún intensos y un poco agresivos, un vino que tras su embotellado ganará en el tiempo debido a su poderosa estructura.


La de 2007, con un año de precipitaciones en la finca de más de 430 l/m2, anualidad húmeda pero a la vez bastante cálida, siendo en Octubre cuando fué la vendimia, para su posterior elaboración y crianza, actualmente este vino aún no está en el mercado, estando a punto de embotellarse para su afinamiento en botella. También es un vino con un color rojo violáceo, glicérico, con aromas muy especiados y predominando la fruta roja madura, en boca tiene aún un  tanino poderoso, pero que tiene una frescura muy marcada, está justo en un momento en que deberá iniciar el afinamiento en botella y dentro de 6 a 12 meses empezar ya a consumirlo para no perder esa maravillosa explosión frutal y con una redondez en boca más notable.


La añada comercializada actualmente es 2006, una año también húmerdo, con pluviometrías por encima de los 400 l/m2, con granizadas en la primavera y muy alta temperatura en el mes de septiembre, lo que hizo tener una fruta muy madura, algo pasificada en el momento de la vendimia. Esta elaboración se sitúa en casi los 14'8º de alcohol, siendo un vino potente, maduro, con una capa de color rojo guinda muy intensa, en nariz empiezan a aparecer las notas de fruta muy madura, con tostados y vainillas muy bien integradas, en boca se nota un intenso ataque, potente y seco, aunque esa carga tánica se ve equilibrada por la alta acidez del vino. Aún puede evolucionar en botella, pero desde luego que ya tiene el momento óptimo para consumirlo.


Una de las añadas más secas, en lo hidrológico hablando fue la de 2005, un año en que los 315 l/m2 prácticamente llegaron en el mes de otoño. El vino de esta añada ha sido uno de los que mejor han evolucionado de los catados anteriormente, ya va presentando colores mucho más picotas, desde luego un vino muy maduro, intenso lleno de aromas a higos maduros, compotas de ciruela, canela, cacao, ... una evolución que luego se acentúa en la boca, siendo amable, redondo y equilibrado, para mi un vino para disfrutarlo tranquilamente y desde luego encontrar como poco a poco va desprendiendo todo el potencial guardado durante los casi 6 años en los que ha estado evolucionando. Sin duda una gran añada.


2004 una añada de ciclo corto, con un invierno frío y una primavera muy lluviosa, en la que el verano y el otoño fueron bastante más fríos, precipitaciones anuales entorno a los 400 l/m2. Una uva que entró en bodega casi pasificada, para elaborar un vino que, tras su estancia en la bodega, ya nos empieza a dar unos aromas más complejos en nariz, muy mentolado, mineral, raíces recién arrancadas, pero en boca tiene un ataque aún bastante sorprendente, conservando aún bastante carga tánica.


En 2002 también encontramos un año bastante lluvioso, dentro de la media de los 430 l/m2, en la elaboración también empezamos a encontrar un vino con bastante acidez pese a la añada, este se ha presentado un poco más plano en nariz y en boca aún se encontraba la frescura y el equilibrio.

Las añadas 2001, 2000, 1999 y 1998 son añadas en las que el Bobal es acompañado en un 10% de Cabernet Sauvignon y Merlot, pero con unos índices de pluviometría que no llegan a los 380 l/m2, siendo vinos muy evolucionados y quizá destaque la añada del 2000. Una añada correcta, equilibrada, fresca, llena de aromas complejos, en los que aún se puede encontrar fruta madura, cacao, tabaco rubio, ... un delicioso 'bouquet' que ha sido ideal para, tras la comida, maridarlo con una cobertura de chocolate negro y almendras.


Creo que las añadas  2005 y 2000 han sido las que hemos encontrado unos vinos evolucionados, redondos, equilibrados, llenos de aromas y matices muy particulares, frescos y sobre todo muy acordes con la climatología de esos años, que han proporcionado perfectos frutos para su elaboración.

La cata ha seguido celebrándose, pero ya esta vez rodeados de comida típica de Utiel (bollo con embutido, pastas con verduras, ...) y para limpiar la boca de los intensos taninos de la cata, hemos acompañado con un cava bien fresquito de Chardonnay y Macabeo, así como con el blanco fermentado en barrica de Chardonnay, Viña Lidón, estupendo para relajar las papilas gustativas. Luego hemos terminado las botellas (y alguna más) con chocolate y al final un sorprendente bobal al estilo Oporto, que habrá que catar en otra ocasión con menos saturación de vinos.

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