sábado, 18 de enero de 2014

¿Técnicas de viticultura sinónimo de mejor vino?

Tenía interés en estudiar algún tratado de viticultura, siendo totalmente lego en la materia, decidí buscar en mi pequeña biblioteca, llena de manuales de informática y telecomunicaciones, un manual de viticultura que compré hace un par de años, no fue tarea fácil, pero al final lo encontré.


Lo había leído un par de veces, pero no había entendido muchos de los conceptos, pues siempre que visito bodegas o me reúno con enólogos, pocas veces salen temas de viticultura, aunque la mayoría de ellos comentan que en el campo es donde empieza a gestarse un buen vino.


De todos es sabido que cualquier fruta o verdura, sana, en su punto óptimo de madurez y con buena pinta, apetece comprarla para su ingesta o su uso culinario, aunque hoy por hoy muchas veces lo que vemos no tiene nada que ver con su sabor o cualidades organolépticas. Pues bien la uva, como fruta, debe producirse de manera que obtengamos los mejores frutos, sanos, óptimos en madurez, azúcares y además buscando la mejor concentración en aromas y sabores.


Para ello es necesario conocer bien la planta, la vid es una planta perenne que, habitualmente alcanza la madurez a los 30 o 40 años de haberla plantado, es capaz de dar sus frutos al tercer o cuarto año, pero si queremos conseguir una uva de calidad (si las condiciones climatológicas no lo impiden), debemos cuidarla y aplicar ciertas técnicas y conocimientos, sobre todo si nos iniciamos a plantar nuevas cepas o variedades que no son autóctonas.


Para empezar recordar que tras la plaga de la filoxera, que arrasó prácticamente todo el viñedo europeo, todas las vides plantadas no tienen más de 100 años, primero porque el ciclo natural de estas plantas está sobre esa cantidad de años, considerándose plantas muy viejas, y después porque las vides europeas fueron pasto de la plaga de la filoxera, que indirectamente causó la muerte de las plantas por los hongos y bacterias que terminan por matar a la planta. La solución llegó con técnicas de botánica, y tras darse cuenta que las vides de procedencia americana no morían con la plaga filoxérica, se injertó la planta europea con el pié o raíz de la americana, pudiendo pues así seguir plantando cepas y cultivando las variedades europeas.


Si esto fué capaz de hacerse hace más de 130 años, hoy en día en el campo de la botánica y la investigación, se han conseguido muchos más avances. Estudios del terreno, de los patrones de injerto, de nuevas formas de cultivo (los famosos emparrados o espalderas), variedades nuevas basadas en el cruce de otras (por ejemplo la marselán, un cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha), los sistemas de poda, el uso de productos químicos (de los que creo que no debería abusarse), de factores biológicos y aclimatación, sanitarios, control de maduración, poda en verde, etc. y muchas más técnicas de las que en el Manual de Viticultura de Alain Reyner (Facultad de Enología de Burdeos), he estado leyendo e intentado entender.


Cierto es qué los viticultores que conocen bien sus plantas y su terruño, son capaces también de aplicar su experiencia heredada y adquirida para conseguir su mejor fruto en sus plantas, pero un manual de viticultura no es ni más ni menos que plasmar esas experiencias, basadas en la investigación y dándoles el enfoque técnico para los futuros viticultores.


Tras esta breve reflexión, me pregunto si nos ayuda esto a que sea más fácil obtener mejor vino. La respuesta es clara, si la uva entra de forma correcta y con los parámetros de sanidad y organolépticos deseables, estoy convencido que el vino se hará solo. Hoy por hoy las bodegas están dotadas de las mejores infraestructuras para hacer vinos correctos y en condiciones de salubridad y limpieza espectaculares. 


¿Sinónimo de buen vino una buena uva?. A esta pregunta es el consumidor quien tiene la respuesta, hoy por hoy todos los vinos se elaboran de forma correcta, cuanto menos aditivos (que, autorizados se usan en el vino como correctores de acidez, levaduras artificiales, aromatizantes...), desde luego los procesos enológicos correctos serán más naturales, así pues un control de la elaboración correcta, obtener los parámetros deseados para envejecer los vinos en roble, la elección de las barricas, la conservación, el control del envejecimiento, el ensamblaje o 'coupage' de distintas variedades, así como un correcto envasado, haga que obtengamos un vino correcto, jóven o envejecido, en botella o 'bag in box', con tapón de corcho o de rosca, lo importante es que el vino esté sanitariamente correcto y luego serán nuestros sentidos los que juzguen si el vino nos gusta o no.


Animo a los viticultores a que produzcan la mejor materia prima para hacer vino, también animo a las bodegas y cooperativas a pagar por el esfuerzo de éstos, siempre y cuando se refleje en el producto, y animo a los consumidores, sobre todo a los españoles, a que consuman el vino que les guste, independientemente del color, la procedencia o la variedad, lo importante es consumir, siempre con moderación, este alimento que alegra los corazones (alegóricamente y científicamente hablando) y del que ya Noé (Génesis 9 de la Biblia) hacía alusión a ello.


domingo, 12 de enero de 2014

Cooperativa La Viña

Quizá hablar de una cooperativa no se asocie a hablar de una bodega, pero no es así, las cooperativas hoy por hoy son grandes bodegas de unos socios que aportan su materia prima y unos trabajadores que trabajan para gestionar esa materia prima y producir el resultado que, hace que se siga trabajando en el campo para mantener las economías que tienen su razón de ser en el trabajo del que viven miles de familias.


La Cooperativa La Viña, está situada en el municipio valenciano de la Font de la Figuera, y agrupa otros muchos municipios colindantes, así pues hablamos de muchos agricultores y propietarios de terrenos donde se cultivan, mayoritariamente, viñas y que aportan toda la materia prima para obtener el beneficio de la explotación y poder seguir viviendo del campo.


El modelo cooperativista del campo surgió a principios del siglo XX como una manera de subsistencia para el pequeño y mediano agricultor para tomas fuerza ante los grandes terratenientes, es posible que esta circunstancia tuviese un desarrollo no muy importante, pero fue la respuesta para agrupar ese minifundismo que ha caracterizado a nuestra agricultura y a aunar esfuerzos.


Desde su fundación en 1944, La Viña ha ido situando a una zona productora de uvas para hacer vino, en una de las más importantes de la provincia de Valencia, que junto a la comarca Utiel-Requena, han conformado la tercera región productora de vinos de España. A estas alturas del siglo XXI, esta cooperativa ha sabido posicionarse como una gran bodega dentro de los elaboradores de vino de la zona, así con sus casi 13 millones de kg. de uva, un equipo de gestión moderno y totalmente apoyado por sus socios, una política de marketing acorde con los tiempos y unas inversiones pensando en la continuidad, La Viña se ha posicionado como una de las cooperativas valencianas que más ha crecido en estos últimos años, tanto en ventas como en inversiones, también su pertenencia a AneCoop, la ha posicionado de cara al mercado internacional, donde exporta el 80% de su producto.


En nuestra visita de ayer, Jose Agustín Martínez, director general de la Cooperativa La Viña, nos presentó todo el proyecto y su evolución, una presentación dónde se nos mostró la evolución y los planes futuros para la cooperativa, desde luego basados en la calidad y modernidad, pero apostando por potenciar el producto obtenido de una materia prima a la que cada vez exigen mejor calidad y que hace incrementar el precio que obtienen los agricultores por su materia prima aportada conforme al nivel exigido.


Respecto a la bodega en sí, supone un gran esfuerzo inversor el automatizar todas las tareas de recepción, elaboración, crianza y embotellado de los vinos, pero a su vez implica que se pueden obtener vinos de calidad, tanto para el envasado en bag-in-box (una manera de tener vino bien conservado y facil de transportar, aunque no guste demasiado al mercado nacional), como para los vinos de crianza y destinados al canal de distribución de grandes superficies. El equipo de enólogos también aplica técnicas que en otros mercados (sobre todo de vinos del nuevo mundo), hacen que los vinos se puedan adaptar al consumidor, quizá, la clave para salir al mercado exterior.


Pudimos catar 3 de los 25 vinos que la Cooperativa elabora, así su marca Juan de Juanes, una marca que la bodega mantiene más de 25 años, ha cambiado para ofrecer un vino de gama media-alta a la gran distribución a un precio totalmente asequible. Juan de Juanes Vendimia Oro, Plata y Bronce es una gama de vinos que son modernos, nueva etiqueta y buscando al consumidor que busca un justiprecio y una buena calidad en sus vinos.


Juan de Juanes Vendimia Oro blanco, fue el primero que catamos, es una selección de uvas Chardonnay en su mayoría, que contiene una parte fermentada y criada en barrica con otra cantidad de vino jóven. Un vino brillante, lleno de matices aromáticos a frutas tropicales, sutil en aromas a madera y muy fresco, un blanco muy correcto.


Otro de la serie Juan de Juanes fue el Vendimia Plata Petit Verdot, una variedad por que la bodega ha apostado como producto diferenciado. Es un vino con mucho color, de capa alta, su nariz recuerda a fruta negra madura, notas de grafito y tostados provenientes de la barrica de roble americano donde permaneció 6 meses, en boca es bastante tánico, tiene fuerza y es un vino para disfrutar con carnes rojas y platos muy elaborados.


El buque insignia de la bodega es la marca Venta del Puerto, sus dos elaboraciones son la nº 12 (12 meses en roble americano) y la nº 18 (18 meses en roble francés). Este 'coupage' de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah y Merlot, proveniente de viñedos seleccionados, han conformado dos de los vinos que más han dado que hablar en la Comunidad Valenciana en los ultimos 5 años. Nosotros probamos el nº18, quizá, a mi entender, falto de reposo en botella, pero ya apto para consumir, que con un estupendo color cereza picota, brillante y de capa media ya apuntaba a una explosión de aromas en nariz a fruta roja madura, muy especiada, tabaco de fondo y algo mineral. En boca tenía un tanino redondo, quizá un poco verdoso todavía, pero apuntaba maneras hacia un final sedoso y largo.



No dió tiempo para más porque nos esperaba otro grande la zona, Daniel Belda, del que daré cuenta en el próximo post, pero conocer nuestro tejido empresarial con un modelo cooperativista me ha gustado y también los vinos, por los que se ha apostado para traspasar fronteras y apoyando al campo como motor de la economía de la zona.

sábado, 4 de enero de 2014

Los vinos del 2013

Quizá me haya costado decidir, de la lista de vinos que he catado el 2013, cuales me han gustado más, seguro que no es una buena idea, pues me han gustado casi todos los que he podido catar, vinos valencianos, de otras denominaciones españolas, franceses, chilenos... en realidad es difícil encontrar hoy por hoy un vino malo, a no ser que se haya estropeado o realmente sea un vino que no esté bien elaborado.


Recuerdo algunos vinos este año por muchas circunstancias, así que pondré una lista de aquellos que me vienen a la mente por haberme gustado, haberlos compartido, saboreado en eventos especiales o simplemente porque los recordé en un momento determinado.


Los vinos valencianos que tengo en mi lista son casi todos de la DO Utiel-Requena, aunque también DO Valencia y Vinos de la Tierra de Castellón y así los enumero como los recuerdo:


Viña Lidón 2012, Chardonay fermentado en Barrica - (Vera de Estenas)
Eduardo Bermejo Tempranillo 100% - (Antonio Arraez)
Clotás M Monastrell 100% - (Vicente Flors)
Bobos Finca Casa La Borracha  Bobal 100% (Hispano Suizas)
Las Ocho 2009 - (Chozas Carrascal)
Cava Brut Nature Chozas Carrascal - (Chozas Carrascal)
Ildvm 2011 Tempranillo 100% - (Castillo de la Duquesa)


Aquí también incluiría los vinos que caté en la Bodega Vera de Estenas, en una histórica jornada donde pudimos catar vinos de los años 80 y 90, vinos que nos transmitieron la historia de una bodega, e incluso de una Denominación de Origen, como es la de Utiel-Requena, viendo como se elaboraban al principio los primeros vinos Reserva con variedades como la Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y tímidamente la Bobal a inicios de los años 80 del siglo pasado y como posteriormente la variedad Bobal fué tomando protagonismo para hacer vinos diferentes e incluso con una tendencia más longeva, debido a la inclusión de más porcentaje de la uva autóctona Bobal.


Otros vinos españoles que también pasaron por mis sentidos fueron:


Cristina Calvache Jaen Blanca 2012 - (La Bodega de Alboloduy)
Jean Leon 3055 2011 - (Jean Leon - Torres)
Clos Dominic Vinyes Altes Selecció Miriam 2008 - (Clos Dominic)
Las Retamas 2011 - (Bodegas El Regajal)
Castillo Mayor Gran Reserva 2004 - (Bodegas Ignacio Marín)


En cuanto a los vinos extranjeros, mi breve paso por Burdeos hizo que probara algunos vinos de esta zona, así que algún vino me traje hacia casa de Saint Emilion, Sauvterre e incluso del Medoc:


L'Agass NT 2009 Merlot 95% Haut-Medoc - (Chateau l'Agassac)
Clos le Bregnet 2007 - Saint Emilion
Sauvterre 2009 de la Union de Productores de Sauvterre
Viña Maipo Gran Devoción 2010 -(DO Maule Valley - Chile)


Desde luego que han habido más vinos, de zonas como la DOQ Priorat, así recuerdo Les Cousins de la familia Pérez, vinos de Enrique Mendoza de Garnacha y Syrah, muy afrutados, el Casa Don Ángel Malbec 07-08 de Vera de Estenas, los vinos de Sebiran T, Z y J y muchos más de los que he podido este año catar.



Espero que 2014 también sea año de probar nuevos vinos y seguir catando otros vinos para ver su evolución y así conocer que características le da el tiempo a un vino ya catado y bien guardado y conservado.



martes, 10 de diciembre de 2013

Visita a la bodega Altolandón

Landete es una población de la província de Cuenca, situada a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar, en una llanura rodeada de montañas, al oeste la Serranía de Cuenca, al norte Javalambre en Teruel, al este el Rincón de Ademuz en la provincia de Valencia y al sur por las montañas del Pico Pelado en la sierra de Mira (Cuenca).


En esta altiplanicie es la única de la zona, donde podemos encontrar viñedos, ya que el resto de cultivos está dominado por nogales, almendros, cereal y otros cultivos de secano y a escasos km. de la población encontramos la Bodega Altolandón.


Este proyecto, enclavado en la D.O. Manchuela, es uno de los más atípicos de esta denominación, ya que la zona está bastante alejada de las cooperativas y bodegas que la conforman, quizá sea más cercana a la vecina D.O. Utiel-Requena, pero que por sus características de suelos y clima la hacen diferente y sino única entre las demás zonas.

La bodega cuenta con 120 hectáreas de viñedo, en diferentes parcelas y suelos, en las que se cultivan variedades tan dispares como Tempranillo, Garnacha, Cabernet Franc y Sauvignon, Merlot, Malbec, Touriga nacional, Bobal, Monastrell, Chardonnay, Petit manseng y alguna más que me dejo pero que comprenden una variada selección para elaborar estos vinos tan diferentes.


Sólo el 25% de la cosecha se utiliza para elaborar los vinos que, Rosalía, la enóloga, trabaja de manera natural para conseguir vinos diferentes, que por supuesto conllevan un trabajo muy laborioso en el campo para conseguir un fruto óptimo antes de entrar en la bodega.


Debido a la situación en altura del viñedo (entre 1.000 y 1.200 metros sobre el nivel del mar) las maduraciones son tardías, haciendo que sea una de las últimas bodegas en vendimiar, ello permite que los vinos contengan más aromas a fruta fresca, con una buena acidez y bastante equillibrados, si añadimos que la altura les brinda una mayor radiación solar y una buena aireación, les permite madurar conservando los ácidos propios y las oscilaciones térmicas entre el día y la noche hacen que se enriquezcan en aromas y polifenoles, además de no tener que utilizar ningún producto químico para posibles plagas de hongos y enfermedades de la planta.


La bodega es una pequeña nave dividida en cuatro zonas, una para vinificar, otra sala para crianza, el almacen y zona de embotellado y una pequeña sala para catas con una mesa que nos muestra los distintos tipos de suelo de las parcelas, muy didáctica para conocerlos y que ha servido a la bodega para estudiar los clones de las plantas que mejor se pueden adaptar a dichos terrenos.

Se utilizan depósitos de 6.000 litros de acero inoxidable, de tipo tronco-cónico y con control de temperatura para hacer las fermentaciones de forma natural (sin añadir levaduras) y los remontados justos para que los vinos tomen su color sin repercutir en agresivos sabores y no incrementar el tanino.


Una vez elaborado los trasiegos normales a otros depósitos y barricas, van conformando las variedades que reposarán sobre barricas francesas, en su mayoría, de tostado ligero y que darán lugar posteriormente al 'coupage' que se determine para la añada a embotellar.


Los vinos elaborados son embotellados en la propiedad y luego reposan antes de ser puestos en el mercado, para que se vayan afinando, nosotros tuvimos la oportunidad de catar Rayuelo 2009, un vino 100% bobal y que me sorprendió por su untuosidad y delicadeza en boca, con un color rojo picota de capa media. El vino también me dio unas notas muy elegantes en nariz con frutos rojos y notas minerales, su frescura lo hacía muy fácil de beber y quizá dentro de unos meses esté mucho más afinados y se puedan encontrar alguna nota más de compota de frutos rojos.


Quedó pendiente catar el blanco de Chardonnay y Petit manseng, pasando estos vinos durante 12 meses en barrica, desde la fermentación en la misma, y que por la forma de su elaboración y las variedades en altura promete ser un perfecto anfitrión para acompañar algun asado de ave típico navideño.


También tengo interés por catar el monovarietal de Cabernet Franc, Altolandón CF 2010, una variedad muy aromática, que da vinos con poco color, pero de mucha más elegancia, proviene de climas fríos y su adaptación el la zona de la bodega quizá sea adecuada para producir un vino muy elegante. 


Una visita muy didáctica, estupendamente atendidos por Rosalía y que tuvimos el placer de compartir una copa de vino en un día frío pero soleado en la propia bodega.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Feria del Cava Valenciano 2013

Como tradición de cara a las fiestas navideñas, la asociación PROAVA y las bodegas de Requena inscritas en el Consejo Regulador D.O. Cava nos han deleitado con una degustación de cavas que se producen en la Comunidad Valenciana en un marco tan emblemático como el céntrico Mercado de Colón, en Valencia capital.


Estas fechas son un buen reclamo para animar a los valencianos a consumir nuestro cava, que dignamente compite en el mercado de los espumosos de esta denominación de origen y que cada día son más preciados por su estupenda calidad y porque no, por su excelente elaboración, sin tener nada que envidiar a los que se producen en otras zonas de España.


Esta feria, que se celebraba hace unos años atrás en el barrio valenciano de El Carmen, se ha trasladado a un lugar mucho más céntrico y lo que antaño fue uno de los mercados municipales más importantes de la ciudad de Valencia, ahora convertido en un espacio de ocio y en convivencia con una zona gourmet situada en los bajos de dicho mercado, espacio elegido para celebrar esta feria.


Allí hemos podido encontrar los cavas de Torre Oria, primera elaboradora de cava en la Comunidad Valenciana, Pago de Tharsys, un emblema para el mundo del cava y de reconocido prestigio, Dominio de la Vega, con sus grandes cavas y premiados a nivel internacional, Chozas Carrascal, con el cava quizá más sorprendente de la zona, sin menospreciar los  Tantum Ergo de HispanoSuizas, bodega joven pero con un producto muy valorado, Vegalfaro con su elaboración tan fresca y cítrica, grandes elaboradores como UVE con sus Vega Medien, Vegamar y Coviñas, la cooperativa de Requena que apostó por no perder el tren de las elaboraciones de cava, con materia prima y producto propio.


En definitiva una exposición de los elaboradores de cava de la Comunidad Valenciana, que ya producen más de cuatro millones y medio de botellas, cada vez más presentes en los mercados con unos grandes y excelentes productos que ya se han convertido en referente para el mundo de cava en este mercado tan amplio y que los vamos a disfrutar, por supuesto todo el año, para celebrar todo aquello que signifique alegría para estos tiempos que corren.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Feria de vinos de Castellón

Quizá sean los vinos más desconocidos para el público en general, pero los vinos producidos en la provincia de Castellón tienen una tradición desde hace más de 500 años, tras la filoxera y quizá porque siempre han sido producciones para autoconsumo así como otros cultivos o actividades económicas más rentables, nunca han tenido un nombre dentro en el espectro vitivinícola español.


Desde las producciones de la comarca del Alto Palancia y las que se elaboran entre el Pla de Les Useres y Vilafamés, en pequeñas producciones, poco a poco la Indicación Geográfica Protegida Vinos de Castellón, se ha ido haciendo un hueco gracias al trabajo de los productores, que con un gran trabajo en la viña y aplicando las más modernas técnicas de elaboración han conseguido elaborar excelentes vinos, que hoy en día merecen un puesto importante dentro del panorama vinícola de la Comunidad Valenciana.


En tierras interiores como la zona del Alto Palancia es más fácil encontrar vinos más robustos, llenos de color y con un potencial de guarda que hacen que no pierdan el carácter mediterráneo de madurez que nuestro clima les permite, siempre regulados por la acción del mar que, aunque los viñedos estén sometidos a diferencias térmicas entre el día y la noche, le dan una característica muy mediterránea.


En la zona norte de la provincia, entre Les Useres y Vilafamés, las agrestes tierras, donde es muy difícil cultivar, a pocos kilómetros del mar Mediterráneo, y protegidos por una cadena montañosa litoral, los vinos elaborados concentran una mayor acidez y frutosidad, obteniendo vinos mucho más continentales. Los Tempranillos de esta zona, bien trabajados y con un buen envejecimiento en barrica francesa, producen vinos intensos en color y aromas florales, que acompañados por un toque elegante de la madera, recuerdan a vinos de zonas del noroeste español, pero algo más cálidos y sobre todo muy redondos en boca. Otras variedades también son cultivadas, como la Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Garnacha, Monastrell, Macabeo o la autóctona Bonicaire, que produce explendidos rosados.


En la feria que se efectuó en el parque Ribalta de la ciudad de Castellón de la Plana, se pudieron degustar aquellos vinos que están moviendo a la sociedad castellonense a conocer sus vinos, tarea complicada, por aquello de que nadie es profeta en su tierra. Como amante de los vinos y dado que, quizá estemos mediatizados por grandes marcas o zonas productoras, estas elaboraciones están perfectamente armonizadas y bien conseguidas, sólo había que cuidar más el viñedo y trabajar con medios para tener en la botella vinos diferentes, amables, maduros, buscando la expresión del terruño y distinguirse de otras zonas por su procedencia.


Siempre un vino ha de expresar de donde viene, así pues si el cultivo y el clima son propicios, el enólogo sólo debe comprender que quiere contarnos ese vino y ayudarle a que nos cuente, dentro de la copa, de dónde viene y cómo quiere que lo recordemos, el resto son historias de las que pueden o no convencerte, pero la realidad es que en los últimos años que he probado estos vinos, me siguen sorprendiendo. Al final es importante darlos a conocer y esta feria lo ha conseguido.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Fin de semana en la comarca del Priorat

Es un lujo poder perderse durante un fin de semana en la comarca tarraconense de El Priorat, sobretodo si coincide con una cata de los diferentes 'cellers' o bodegas de la zona y en este caso con motivo del V Tasta Porrera, población en la que se encuentran un número bastante importante de bodegas que elaboran vinos de mucha calidad y en pequeñas producciones.


Nuestra llegada fue muy provechosa, pues aparte de poder elegir un alojamiento estupendo como es el Mas d'Ardèvol, acababa de empezar la cata de vinos de Porrera con lujosos vinos y un cartel de bodegas como Clos Dominic, Sagenis i Vaqué, los primos Adrià i Marc Pérez (Cims de Porrera), Vall Llach, Joan Simó, Ferrer Bobet, Cal Pla, Domaines Magrez (entre sus socios el actor francés Gerard Depardieu) y algunos más que me dejo en el tintero, pero partiendo de la base de viejas Garnachas y Cariñenas junto a otras variedades, conforman unos fantásticos vinos que necesitan el reposo y el paso del tiempo para afinarse convenientemente, sin perder esas raíces de 'Vi de Vila' característico de la zona.


La DOQ Priorat es sin duda una de las zonas vitivinícolas donde se han tenido que reinventar para ser el foco y la diana del panorama mundial de vinos, por las elaboraciones especialmente difíciles de conseguir, por lo agreste y complicado terruño, la escasísima producción y sobretodo por sus corpulentos vinos llenos de mineralidad, color y matices típicos de una región montañosa llena de laderas plagadas de pequeñas viñas que sobreviven dando de sí fantásticos frutos.


Pero la comarca da de sí otros tipos de disfrute, como sus paisajes, llenos de viñas, olivos arbequinos, avellanos y otra vegetación muy mediterránea, sus abruptos suelos (licorella), los colores, sobre todo en otoño, mezcla de ocres y rojizos. Su oferta cultural, llena de historia, te puede llevar a visitar monumentos, relojes de sol, calles angostas y empedradas, sus casas 'pairales' y sobre todo las gentes que no olvidan sus raíces, sobre todo cuando se celebran fiestas y tradiciones populares.


La oferta turística se completa con fabulosos rincones donde dormir, disfrutar del paisaje y sus gentes y una gastronomía típica muy acorde con la zona, fríos inviernos y calurosos veranos, frutos secos, aceites de oliva estupendos, vinos, platos típicos y todo aquello que puedas encontrar en los diferentes pueblos como en Cornudella del Montsant con una oferta multiaventura, la visita a uno de los pueblos más altos del país como Siurana, las empinadas calles de Torroja del Priorat, los antiquísimos relojes de Sol de Porrera con una ruta para toda la familia y más opciones que todavía tengo que descubrir en próximos viajes.



Un fin de semana diferente, que me apetecía rodearme de una cultura y un paisaje que no me deja indiferente en mis visitas a esta comarca.