jueves, 21 de abril de 2011

Reflexiones en torno al vino valenciano

Cómo muchos que me seguís, conocéis mi faceta como seguidor de los vinos de la Comunidad Valenciana, también sabéis que me gusta conocer otras zonas y otros vinos españoles, porque creo que lo estamos haciendo bien, aunque el momento no sea lo bueno que desearíamos.

En la Comunidad Valenciana se está apostando por la calidad como signo de excelencia en la elaboración de vinos, tenemos tres denominaciones de origen en vinos  más una de cava, indicaciones geográficas de vinos de la tierra y algún vino de Pago como denominación de orígen própia. Se siguen manteniendo estructuras cooperativistas, hay bodegas tradicionales, las hay más nuevas y modernas, se tiende a recuperar lo autóctono, se incorporan nuevas tecnologías, se investigan la adaptación de nuevas variedades, se intenta hacer un intenso trabajo en el campo para obtener el fruto idóneo, la agricultura ecológica se va imponiendo poco a poco...


Considero que el esfuerzo de muchas bodegas está dando lugar a obtener unos vinos como nunca habíamos tenido en esta tierra, habitual en la elaboración de graneles para vender a otras zonas españolas y extranjeras, como mejorante, para alcanzar el cupo en otros lugares y de la cual se quedaba para el autoconsumo vinos menos elaborados y como era la costumbre para lo que se llamaba 'el diario'.

Ahora tenemos la oportunidad de ocupar los mejores puestos en el panorama vitivinícola, tenemos una superficie cultivada de las más grandes de España, un clima excepcional, unas instalaciones adaptadas y modernas, un personal que cada día conoce más y mejor el campo y la elaboración y sobre todo unos resultados excepcionales que avalan todo esto. Pero ¿qué hacemos mal para que nuestros vinos no estén en los mejores estantes y restaurantes del país?, ¿por qué existe tanta adversión por lo nuestro comparado con otras 'marcas' más conocidas?, ¿tan difícil es ser profeta en nuestra tierra?.


Quizá nuestro carácter mediterráneo de los vinos, nuestra manera de ser respecto a aúnar esfuerzos, el apoyo escaso de las instituciones, el poco bagage que aún tenemos como tierra de vinos de calidad, la fuerte implantación de las 'marcas' en el consumidor, el descenso del consumo, ... están haciendo mella en que se reconozca un excepcional producto que tenemos a la mano y que cada día está costando más en introducir, no ya fuera, sino entre nosotros mismos.


Dejo estas reflexiones en línea como libre pensamiento de lo que el futuro puede deparar a los vinos de la Comunidad Valenciana y os animéis a consumirlos y pedirlos sin ningún tipo de reparo o de menosprecio frente a 'las marcas' que lideran el paladar de muchas personas y que se atrevan también a probar lo nuestro, que en la variedad está el gusto.

4 comentarios :

Enópata dijo...

Tu lo has dicho Javier, "en la variedad está el gusto", por tanto no seamos mojigatos y no pongamos fronteras al placer y consumamos vinos de buena calidad vengan de donde vengan, sea cual sea su origen.
Felices vinos

Enópata dijo...

Mira a tu alrededor, (zapatos, ropa, reloj, mobil, ordenador, coche, moto, etc.) y dime cuantas cosas ves de origen valenciano.
Erradiquemos el nacionalismo del mundo del vino, y solo disfrutemos de aquellos que nos aporten placer, sin pensar donde han sido hechos.

Javier Prats dijo...

Si no se trata sólo de beber vinos de aquí, se trata de consumir vino y si es de aquí mejor que mejor, al fin y al cabo nuestras bodegas generan riqueza que no se importa de fuera, pero que si que puede exportarse.

Javier Prats dijo...

También va dirigido a aquellas personas que piensan que si el vino no es de determinadas zonas (y donde lo hay de mucha calidad por supuesto)no es digno de estar en la mesa...