Mostrando entradas con la etiqueta Vinos Dulces. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vinos Dulces. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de marzo de 2018

Toro Albalá donde la Pedro Ximenez se convierte en culto

Probáblemente a todo el mundo le suene la uva Pedro Ximénez, una variedad que suele asociarse con vinos dulces y de postre, efectivamente no va por mal camino esta acepción, pero en la campiña cordobesa la utilización de esta uva va más allá de los vinos dulces.


Si viajamos al corazón de la D.O. Montilla-Moriles nos encontramos que en medio de un mar de olivos hay un mar de viñas, algunas viñas de porte robusto, y no es para menos si observamos los pesados racimos que la Pedro Ximénez ofrece a sus viticultores, cuentan que es una variedad proveniente de las laderas del Rinh, y que un tal Peter Siemens, huyendo del Emperador Carlos V, la trajo a la campiña cordobesa hacia el siglo XVI, donde su adaptación al clima más cálido de la península fue total.



Bodegas antiguas en andalucía las hay, algunas com Alvear son templos con solera, pero la de Toro Albalá, regentada por un hombre inquieto y repleto de sabiduría como D. Antonio Sánchez, es un lugar para visitar, pequeña, coqueta y repleta de joyas. Joyas enológicas y joyas antiquísmas arqueológicas, industriales y un retazo de historia en su sala de catas y de crianza más alta de España.


D. Antonio tiene muchas inquietudes y además de tener el privilegio de tener los vinos más premiados por la Guía Parker, es un coleccionista y arqueólogo muy reputado. Centrados en la bodega, fundada oficialmente en 1922, aunque se está documentando que su fundación es anterior, está situada en una antigua central eléctrica, una bodega en desnivel pequeña, donde se van encontrando diferentes departamentos como el almacen, ubicaciones de barricas casi al aire libre donde se produce Amontillado y Oloroso en un entorno de 'sufrimiento' con botas de 500 litros de más de 60 años, sala de catas y formación con un fantastico museo con colecciones de libros de enología, euipos de laboratorio, copas, restos arqueológicos y en lo alto, 50 barricas de 500 litros con un sistema de tuberias interconectadas donde por cada 50 gotas de vino se obtienen 3,6 gotas, es una manera de darse cuenta de la merma que tienen estos vinos con este sistema crianza y como es una manera muy costosa de obtener grandes vinos.


La zona de artesanales es un lugar pequeño, pero es el alma de las joyas embotelladas, allí es donde las viejas cosechas, el producto Selección y Convento Selección se embotellan y se cuidan con especial mimo de manera artesanal, así pues las botellas son etiquetadas a mano, con etiquetas especiales como la doble de Selección o la de madera de Convento selección, se lacran los tapones y se les adjunta una pipeta con una muestra del preciado elemento. Vinos como el Don PX Dulce 1986, o el de 1946 todo elk proceso manual e incluso la numeración, para que el producto se vista con las mejores galas.

La sala central de barricas es pequeña, puede que tenga unas 500 barricas de diferentes tamaños, muy viejas, una bodega casi subterránea, con sus hileras de barricas formando soleras y criaderas, allí se cría el Fino Eléctrico En Rama o en viejo Amontillado Marqués de Poley y como no, joyas de vino dulce Pedro Ximenez que llevan más de 30 años en botas viejísimas y que cuentan con el privilegio de estar entre los mejores, únicos y raros vinos del mundo, añadas desde 1922.


Conseguir estos excepcionales vinos supone una magnífica cosecha y exigente selección de uvas Pedro Ximénez, soleadas en alfombras de fibra de coco, en la cálida campiña cordobesa, por el cual mediante evaporación la uva se deseca y se obtiene un fruto que necesita una prensa de 300 atmosferas para obtener menos de 3 /4 de litro de 50 kg de uva, para pasar a barricas viejas que antes han tenido otros vinos viejos durante 30 años, donde ese color del mosto marrón miel pasará a tonos oscuros azabaches, obtenidos por la reducción y concentración dentro de la barrica y obtener diferentes vinos, como Don PX 1986 con sus aromas a café y cacao, o las notas exóticas de curry y pimienta negra de 1973 o la elegancia de 1946 con recuerdos a canela, cítricos, vainillas, dulzuras que no pierden ni un ápice de frecura a pesar de tener tantísimos años encerrados en el fondo de la bodega.
 

Un verdadero placer para los sentidos y una verdadera experiencia que gracias a su director comercial José María Raya hemos podido disfrutar este mes de marzo con auténtica

sábado, 12 de febrero de 2011

Cata de vinos dulces Gutiérrez de la Vega

Esta semana ha estado plagada de emociones en mi faceta como aficionado al mundo del vino, tras la cata vertical del pasado jueves, este sábado y organizado por Hipercor Valencia, he tenido la magnífica suerte de conocer a Felipe Gutierrez de la Vega.


Este maestro del vinno dulce, entre otras elaboraciones, me ha conseguido emocionar con su magistral disertación, acompañada de una magnífica cata de vinos dulces de la comarca de La Marina Alta en Alicante. Aunque creamos que esta zona (Javea, Denia, Teulada, Benitatxell, Jalón, Gata de Gorgos, Parcent, ...) es simplemente un retiro turístico para muchos europeos, se trata de una de las zonas vitivinícolas de España que elabora vinos de mayor calidad y sobre todo donde la riqueza del suelo es la idónea para plantas como el Moscatel de Alejandría y la Giró o Garnacha.


Desgraciadamente queda muy poco terreno cultivable debido a la excesiva construcción, pero aún así podemos seguir encontrando pequeñas parcelas desde donde Gutierrez de la Vega consigue los frutos para la elaboración de estos vinos dulces.

La cata ha empezado con un dulce de Monastrell jóven, de 2009, que conservaba un color casi violáceo pero que en boca sentías como un trago de mosto dulce, integrando perfectamente en boca sin dar sensación de execesiva dulzura, este vino se llama Recóndita Armonía y desde luego es todo lo que la marca quiere simbolizar.


Qué suerte para los asistentes probar un Fondillón que se empezó a elaborar en 1.987, un vino dulce color caoba, lleno de matices, aromas a cacao, regaliz, fruta confitada, de largo postgusto, es el Casta Diva Fondillón 1987, un vino del que se han elaborado solo 300 botellas de 1/2 litro. Admito que he sido un privilegiado poderlo catar.


La sorpresa ha sido probar un espumoso de Moscatel, no elaborado por el método tradicional, sinó dejando que sean los 70 gr. de azucar naturales del mosto los que produzcan esta segunda fermentación. Un vino dorado con mucha espuma, de bebida rápida y fácil, con mucha dulzura en boca y desde luego algo totalmente en exclusiva para los asistentes de hoy.




Y como no podían faltar los moscateles Casta Diva Cosecha Miel y el Reserva Real de 2002, vinos dulces de crianza, de uva moscatel de La Marina Alta, integrados, con dulzura natural, no empalagosos, llenos de aromas a frutos secos, incienso, fruta pasificada, sin sensación alcohólica y desde luego con un color dorado muy sugerente.

Una cata donde hemos sentido emociones y sobre todo donde los vinos han estado a muy alto nivel.