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miércoles, 26 de mayo de 2010

Cata de vinos de Vicente Gandía Pla

El pasado 25 de mayo en el Club de enófilos de Valencia, el enólogo de las bodegas Gandía Pla, nos acompañó con 3 de los vinos de un plantel inmenso que esta bodega valenciana dispone en el mercado.



Esta bodega celebra sus 125 años como hecho meritorio, siendo pionera en la Comunidad Valenciana en el embotellado y comercialización de sus vinos por todo el mundo. Hablamos de más de 40 millones de botellas en las DO Valencia, Utiel-requena, Alicante y vinos de mesa.



Los vinos que probamos fueron estos tres:

Fusta Nova 2009, un vino blanco elaborado con Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscatel, de color amarillo pálido, buscando la frescura y frutosidad en el paladar, aprovechando los parámetros gustativos de muchos consumidores de este tipo de vinos. El vino se elabora dentro de la DO Valencia y tiene un precio aproximado de unos 5 euros. Un vino fresco y en busca de los consumidores que quieren acompañar un aperitivo o una co,mida ligera.



El segundo vino catado, Hoya de cadenas Rosado, de variedades Garnacha y Bobal, nos sorprende al ser muy afrutado y de un color rosa fresa, muy fino al paladar, poco ácido e ideal para acompañar fresquito a comidas típicas a orillas de la playa, pertenece a la DO Utiel-Requena y su precio está sobre los 4,50 euros en el lineal.



Por último la apuesta de esta bodega por producir un bobal 100% se manifiesta en el vino 'Bo' Bobal Único, un vino de autor, con una selección de bobales sometidas a una crianza en roble francés de 9 meses. El vino presenta un color rojo violáceo con aromas frutales, pero con la persistencia olfativa de madera  muy persistente. Aunque ya está disponible para su venta, necesita una maduración aún en botella de al menos 4 meses, ya que su postgusto herbáceo y astringente todavía lo hacen bastante verde para posicionarse en el mercado de los bobales de autor o de alta expresión. Su precio en bodega es de unos 8 euros, aunque como he dicho antes todavía hay que guardarlo para su consumo.



La velada terminó con un ágape que fue acompañado por el rosado y el tinto que nos presentó Gandía Pla, a atrvés de su enólogo Jorge Alarcón.

domingo, 12 de abril de 2009

¿Primavera?

Estamos a mitad del mesde abril y ayer nos sorprendió una nevada de camino a Teruel, íbamos a pasar el día de Sábado Santo a la província aragonesa con la idea de acercarnos a alguna estación de esquí para ver si aún quedaba algo de nieve y comer algún típico de la zona.
La verdad es que nada más pasar el pueblo de Barracas, último de la província de Castellón antes de pasar a la província de Teruel, el agua de lluvia se iba convirtiendo en unos finos copos de nieve que no llegaban a cuajar, pero cuanto más nos acercábamos hacia Teruel, más intensos eran y los bordes de la carretera se teñían de blanco.


A la altura de la salida 92 de la autovía Mudéjar, A-23, ya era el manto blanco mucho más intenso y decidimos dar la vuelta y parar el algún pueblo cercano pero más lejos de la espectacular nevada. La estampa era totalmente invernal, la carretera empezaba a ser peligrosa, es más un par de sustos nos dió el coche en plena autovía, con lo que pusimos dirección a Valencia y al final nos quedamos en Mora de Rubielos a comer y ver pasar la nevada.


La ciudad de Mora de Rubielos es la capital comercial para todos aquellos que van a la estación de esquí de Valdelinares, con lo que sabíamos que ibamos a encontrar gente, por lo que no nos lo pensamos y nos metimos en un bar a comer un plato de jamón de Teruel y embutidos típicos y un buen vaso de vino tinto para paliar el frío. Posteriormente fuimos a tomar café a un emblemático hotel, la Trufa Negra para terminar con un paseo por la ciudad que terminó con una tarde más despejada, aunque fría y que la deleitamos con unos rollitos típicos de mantecao y caramelo y una tradicional mona de pascua, que mi hijo devoró con bastante placer y devoción.

viernes, 10 de abril de 2009

Cocina de Vigilia

Pues en plena Semana Santa no hay nada mejor para aguantar las vigilias y largos recorridos de los pasos que la Cocina de Vigilia y en concreto la del Viernes Santo.

Para empezar el día y tras haber asistido a la Santa Cena del Jueves Santo y recorrer las calles de la ciudad acompañando al Vía Crucis, un café con leche y unas torrijas, típicas españolas, que están elaboradas con pan de la víspera, huevo, leche y azucar, que para acompañar el despertar de luto bien merecen un desayuno completo.
El potaje de Cuaresma, con tantas proteínas y vitaminas, como sencillo de preparar, con una base de sofrito con aceite de oliva, acelgas frescas cortadas, tomate natural maduro y rallado, pimentón dulce y una majada de ajo y almendrás, para después acompañarlo con un litro de agua que cuando llega a ebullición se le añaden trozos de patatas y garbanzos castellanos, en remojo desde la vísipera, sal, y a cocer a fuego lento y cuando casí están en su punto se le añaden unos buenos trozos de bacalo desalado, también el día anterior, y un par de huevos cocidos desmigaditos. Delicioso manjar para sobrellevar el triste día de la muerte de Jesucristo.
De segundo plato y haciendo hueco en el estómago para preparar el largo recorrido del Santo Entierro, que a la puesta de sol, tendrá lugar por las calles de la ciudad, hemos preparado unas croquetas de bacalao, que estan divinas a pesar de su consistencia y del aceite que se utiliza para su fritura.

Los ingredientes sencillos y básicos, austeros como mandan los cánones en los días que celebramos. 1 Bacalao desalado el día anterior, con al menos 3 cambios de agua, 3 patatas grandes, 50 gr. de piñones, 1 diente de ajo, 1 huevo fresco y 50 ml aceite vegetal para su fritura. Se cuecen las patatas y el bacalao, se desmiga el bacalao y se mezcla con la patata, con un mortero y una maza, junto al ajo se maja y se mezcla todo, sin llegar a deshacer del todo la patata. Se mezcla con los piñoñes y unas hojitas de perejil y se preparan las croquetas del tamaño que uno más le convengan. Pasándolas por la clara del huevo se ponen en la sartén con el aceite bien caliente y después de dorarlas se sacan y se dejan escurrir para eliminar el exceso de aceite.
Y de postre, podemos tomar una buena coca de pasas y nueces, que nos darán la energía suficiente para no comer ya nada más hasta el día siguiente.