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martes, 23 de abril de 2024

Blancos de Rioja, carácter y sabor

Hace unos días tuvimos en Valencia la oportunidad de realizar una cata sobre una selección de vinos blancos de la  Denominación de Origen Rioja. La cata organizada por Calduch Comunicación tuvo la presencia del director técnico de la DOC Rioja, Pablo Francos Sarriá y también contamos con la presencia del presidente de la misma don Fernando Ezquerro Cuevas. Tras este bonito evento se celebró en un hotel de la ciudad una mini feria con los vinos blancos DOC Rioja de algunas bodegas más representativas.

Rioja dispone de más de 66.000 hectáreas de cultivo de uva, está definida en tres zonas muy marcadas como son Rioja Alavesa, Rioja Alta y la más extensa Rioja Oriental, siendo el río Ebro el vertebrador la superficie de viñedo, ya que con su influencia permite unas temperaturas medias moderadas ideales para el cultivo.

Se cultivan 5 variedades de uvas tintas y 9 variedades de blancas, los suelos son arcilloso-calcáreos arcillosos y suelos aluviales, con unas altitudes entre 300 y 870 metros. Respecto al cultivo de la uva, el 9% se dedica a la uva blanca, siendo variedades mayoritarias en un 68% la variedad Viura,  un 12%al Tempranillo blanco, entre un 3,5% aproximadamente a la garnacha blanca, un 2% de malvasía y el resto otras variedades que han sido autorizadas en los últimos años.



La cata de vinos que tuvimos la oportunidad de realizar, estuvo dividida en dos clases, en primer lugar catamos una serie de vinos jóvenes, para posteriormente probar una selección de blancos con crianza y donde se puso en valor el uso de variedades blancas autóctonas como la Maturana blanca, la garnacha blanca, el Tempranillo blanco y como no, también la Viura.

Los blancos jóvenes catados fueron Abel Mendoza jarrarte blanco 2023,  Ijalba Maturana blanca 2023 e Izadi Larrosa garnacha blanca 2022. Cabe destacar que estos vinos no han pasado por ningún tipo de barrica y son de zonas diferentes, su principal atractivo es la utilización de las variedades blancas más significativas como la Viura, maturana blanca, tempranillo blanco y la garnacha blanca. 


En el primer vino encontramos una importante variedad de aromas más impactantes a fruta blanca, flores y cítricos y sobre todo una boca fresca y amable, El segundo, con la Maturana blanca nos fuimos a un perfil de vino mucho más dulzón en aromas y que nos recordó a vinos procedentes de uvas mucho más septentrionales. El tercero con la garnacha blanca tuvimos sensaciones de frescura cítrica y un notable recuerdo a fruta fresca blanca y notas minerales.


La selección de blancos de guarda son una diferente manera de entender estos vinos, en los que los aromas son sutiles pero los sabores son potentes e intensos, así pues Añadas Frías 2021 de Bodegas Pujanza es un Viura 100% que solo se elabora en las añadas que ellos consideran realmente frescas y frías, de las cuales se obtienen muy pocas botellas y corroboramos que es un vino excelente en el sabor, muy mineral y con una frescura inusitada.


Roda I Blanco 2021 es un vino con una complejidad absoluta, procedente de Rioja Alavesa, donde a través deuna maceración prefermentativa con los hollejos y una fermentación en tinas de roble francés, permanece 18 meses en un Bocoy más 18 meses en botella. Viura, Malvasía y garnacha blanca son las tres variedades que lo componen, esto da un vino muy sutil en aromas, notas frescas en nariz que poco a poco se va abriendo en aromas más complejos y con un volumen en boca bastante amplio y envolvente. La madera está totalmente integrada y en copa se va creciendo conforme pasa el tiempo abriéndose a una elegancia en aromas.


Otro espectacular vino es Límite Norte 2020 de bodegas Ramón Bilbao donde conjugando la tempranillo blanco y la maturana blanca se consiguen un aromas muy frescos con notas cítricas, madera muy integrada y boca muy fresca, con un cuerpo medio muy agradable al paladar.


Una elaboración más clásica es el Rioja Vega Tempranillo blanco reserva 2020, el cual se elabora con una fermentación alcohólica utilizando barrica francesa y húngara durante 30 días para luego reposar durante seis meses sobre sus lías y una crianza tradicional en barricas de roble durante 12 meses. La variedad Tempranillo blanco alcanza un potencial muy importante porque se nota un vino amplio, graso y goloso.En boca bien estructurado, expresivo y persistente en el postgusto.


Otro clásico muy sorprendente es Flor de Muga blanco reserva 2020 con Viura, garnacha blanca y Maturana blanca. Es un vino que también hace una crianza en barrica nueva de roble francés y antes ha hecho también la fermentación en las barricas son fabricadas en la Tonelería de la propia bodega. Aromáticamente tiene muchos matices a cítricos, vainillas, flores blancas para luego pasar a la boca con suavidad y volumen, aportando un final muy fresco, largo y mineral.



Bodegas Nivarius tiene un vino de la variedad Viura procedente de viñas viejas llamado Valdesabril viñedo singular 2020, el cual se fermenta en un fudre y permanece allí durante dos años para conseguir unas pocas botellas exclusivas. Es un vino con una nariz muy frutal y luego en boca se muestra muy glicérico con cierta tensión, que lo hace amplio y muy largo.

Y si alguien dudaba de la vida que tiene un vino blanco de variedades clásicas riojanas como Viura y Malvasía, la Bodega Vinícola Real nos agasajó con 200 Monges Reserva Blanco 2010. Un vino del que han pasado 14 años y no se ha perdido ni un ápice de frescura, aromas ni color. Partimos de una color amarillo brillante, aroma floral, fruta blanca y lías finas. En boca es complejo, cítrico, especiado, graso, persistente, salino, con buena acidez, vamos un delicado vino que se encuentra en un momento espectacular.


En definitiva toda una selección y un recorrido por grandes vinos blancos de Rioja donde la expresión y el carácter son la característica fundamental de los mismos muy agradecidos  al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja por esta muestra tan singular y que nos ha servido para conocer mejor el secreto de los vinos blancos que se elaboran en esta denominación de origen


sábado, 22 de marzo de 2014

Celler Piñol, pasión y amor por la tierra y el vino

En la comarca de la Terra Alta y en concreto en el municipio de Batea, encontramos una de las bodegas que ha comprendido la esencia de la tierra que alimenta sus viñedos para producir vinos diferentes y transmisores de la cultura del vino de sus ancestros.

 
Se trata del Celler Piñol, una bodega familiar que, ya en su cuarta generación, elabora vinos de calidad y con proyección de futuro utilizando los mejores frutos de sus viñedos. Potenciando sus variedades como la Garnacha negra, la Cariñeña, la Garnacha blanca y su variedad recuperada, la Morenillo, elabora vinos excepcionales respetando la tradición vitivinícola que han heredado de la familia.


Sus inicios artesanales allá por 1940 sirvieron para que en 1995, incorporando la más moderna tecnología vitivinícola, empezaran a embotellar sus primeras elaboraciones de calidad excepcional, así pues gran parte de sus vinos gozan de un prestigio internacional y son reconocidos en concursos con puntuaciones elevadas, todo ello sin perder el carácter mediterráneo del clima que impregna sus vinos, con una agricultura respetuosa con el medio ambiente y expresando al máximo la aportación que tiene el 'terroir' en la comarca de Terra Alta.


La actual bodega se asienta sobre la que sus ancestros empezaron a elaborar los primeros vinos, tras una selección en el campo, la uva en perfecto estado sanitario y maduración entra en ella y con modernas técnicas enológicas que respetan la esencia de la misma pasan a traducirse en vinos con carácter y personalidad própia.


Juanjo Galcerán, responsable de la bodega, nos acompañó en una visita por las instalaciones donde pudimos conocer de primera mano todo el proceso de elaboración y crianza de sus vinos. Estuvimos degustando vinos que conformarán las producciones futuras, así pues catamos el primer rosado de Syrah que la bodega elabora y que es una apuesta novedosa en su catálogo de vinos.


La garnacha blanca, típica de la zona y con unas propiedades perfectas para elaborar crianzas, tiene un potencial extraordinario, siendo muy untuosa y con cuerpo en la copa, perfecta para conocer un vino como L'Avi Arrufi Garnacha Blanca, con matices muy elegantes, conservando el alma de esta variedad blanca y acompañada de sutiles aromas a vainilla y toque ahumados.


Si desde luego cabe destacar una variedad recuperada, qué mejor que la Morenillo, denostada por su bajo rendimiento y poco productiva, Celler Piñol la ha recuperado para ser 'coupage' del vino Mather Teresina, junto a la Garnacha negra y la recia Cariñena, un vino potente con notas minerales, de frutos muy maduros y muy balsámico, bastante redondo y con un final largo y persistente.


Finca Morenillo es la expresión de esta variedad, un monovarietal que pudimos catar en depósito como vino jóven y luego en barrica de la añada anterior. Se presenta muy frutal, recuerda a hojarasca seca, hojas de tabaco rubio, en su crianza también destaca aromas balsámicos, raíces y la elegancia de los tostados de la misma.


También se elabora un vino dulce de garnachas, un blanco y un tinto, este último es un dulce natural de uvas pasificadas que pasa 12 meses en barrica para aportarle aromas torrefactos y que junto a los recuerdos de uva pasificada le confiere un gusto amargo-dulce muy especial, el vino se llama como la dueña de la bodega Josefina Piñol, mujer emprendedora que apostó por su bodega y sus vinos para llevarlos a lo más alto del panorama vitivinícola mundial.


Celler Piñol también tiene su oferta enoturística como complemento a su negocio, así pues se puede disfrutar de una estancia en los apartamentos Piñol con todas las comodidades en un entorno natural para realizar excursiones y visitas a la comarca, disfrutar de sus vinos, su paisaje, su gastronomía y sus gentes.


viernes, 21 de marzo de 2014

La comarca de la Terra Alta

En nuestra andadura por las regiones vitivinícolas de España, no podíamos pasar por alto una de las comarcas donde el vino es una importante fuente económica y cultural de la zona, se trata de la Terra Alta. 

Enclavada al sur-oeste de la província de Tarragona, límita con Aragón y se encuentra en una altiplanicie al margen derecho de la ribera del río Ebro, siendo una zona rodeada de pequeñas montañas, las pre-litorales que permiten la entrada de vientos de influencia marítima por su proximidad al Mediterráneo y al oeste con Els Ports, estribaciones del sistema ibérico que comparten las provinias de Tarragona, Teruel y Castellón, de importancia vital para la regulación del clima de la zona.


La zona basa su economía, principalmente, en la agricultura de secano, siendo viñas, olivos y almendros los cultivos predominantes. Con un clima mediterráneo continental, las temperaturas son bastante suaves, ya que pese a la altura de algunas poblaciones, la influencia del mediterráneo suaviza las condiciones climáticas, siendo la temperatura media anual de unos 15º C.


A nivel turístico hay algunos municipios con un gran valor paisajístico, zonas de excursiones como al balneario de la 'Fontcalda', visitar la sierra de 'Els Ports', recorrer la 'Vía Verda', antigua via del tren, ahora convertida en un sendero para andar o ir en bicicleta, visitar el patrimonio inmobiliario de los pueblos, algunas bodegas se pueden visitar (aunque hay poca oferta enoturística), los centros de interpretación de la 'Batalla del Ebro' (cruento episosdio de la Guerra Civil española) y disfrutar de la gastronomía de la zona, buenos vinos, buen aceite y platos típicos de interior muy adecuados al clima y la zona.


Aunque la capital de la comarca se encuentra en Gandesa, nosotros hicimos nuestro cuartel general en Batea, desde donde fuímos vistando las distintas poblaciones de la zona, desde el límite con Aragón (Arnes) hasta el rio Ebro (Móra la Nova), los paisajes son bastante bonitos en esta época del año, destacando los almendros en flor, las viñas recién labradas y podadas, los olivos que marcan lindes entre caminos y parcelas y flores típicas de montebajo mediterráneo (romeros, tomillos, ...).



Respecto a la producción de vino, como comenté antes, la viña forma parte del paisaje y hay bastante superficie plantada, pequeñas parcelas situadas en terrazas que se cultivan para producir fundamentalmente vino. La comarca tiene su propia denominación de origen (DO Terra Alta) y los agricultores y productores adscritos a ella han sabido posicionar sus productos en el panorama vitivinícola mundial, siendo una cantidad importante la que exportan, el mercado local también es partícipe del consumo.


La situación geográfica de la zona hace que los vientos cargados de humedad que provienen del mar y suben a través de la cuenca del río Ebro, aquí llamado Garbinada, aporten un respiro tras fuertes horas de insolación, mientras que el Cierzo es un viento seco del oeste que resta el poco aporte hídrico de la comarca, pero que para la viña es fundamental para no desarrollar hongos y otras enfermedades relacionadas con exceso de humedad en la planta.


Por otra parte las parcelas se organizan en terrazas para aprovechar el exceso hídrico de las más altas, y margenes de piedra delimitan las mismas a la vez que permiten que se pierda suelo de cultivo e incluso delimitan cultivos como olivos y almendros. En los suelos de cultivo son característicos las formaciones tipo panal, son sedimentos de limo, arcillas y arenas que se formaron debido al intenso viento que sopló durante la sedimentación de los suelos, siendo singulares para el cultivo de la vid y el olivo. Arenas, limos y calizas, junto con sedimentos en forma de guijarros ('codols'), forman los suelos más característicos en diferentes proporciones según si es una zona más alta y montañosa o se trata de una llanura.


Las horas de insolación del territorio son bastante altas, con lo que cobra importancia los vientos húmedos que suavizan las temperaturas, sobre todo por las noches, siendo la diferencia térmica importante para el desarrollo de una excelente maduración de las uvas. Así pues, los vinos son fruto de una maduración con mucho sol, clima seco, pero suave, suelos poco fértiles pero con buen drenaje que permiten que la planta arraigue profundamente y producciones de excelente calidad.


Las variedades que se encuentran en la zona son predominantemente la Garnacha, Cariñena, garnacha blanca y adaptadas como la Syrah, que forma parte de los 'coupages' de vinos tintos en su mayoría. Hay otras variedades minoritarias como Merlot, Cabernet Sauvignon y algunas recuperadas como la Morenillo o la Garnacha Peluda.


Un tercio de la garnacha blanca mundial se encuentra en esta zona, dando lugar a producir vinos blancos muy característicos, sutilmente aromáticos pero carnosos en boca, jóvenes y madurados en roble,  fáciles para producir vinos de licor dulces y rancios y sobre todo bastante diferentes respecto a otros vinos blancos de variedades conocidas.


Los tintos tiene cuerpo y alma, son bastante alcoholicos, el carácter mediterráneo de las garnachas y cariñenas que, con una crianza relativamente corta (en muchos casos), se van redondeando sin perder la fruta, quizá sean el fiel reflejo del terruño y de las horas de sol que maduran sus frutos. Hay que entender el 'terroir' para comprender las características del vino, pero desde luego la tipicidad es bastante singular y poco se parecen a los que se elaboran en vecinas zonas como Montsant o Priorat.


Si hablamos de bodegas, los 'cellers' que es como aquí se denominan, están en las mismas poblaciones, en casas donde se hacía el vino, manteniendose 'trullos' o depósitos subterráneos para la conservación del vino y añadiendo modernos depósitos de acero inoxidable para el control de la fermentación y guarda de los vinos. En esta zona también se formaron cooperativas a principios del siglo XX, siendo los edificios de algunas de ellas verdaderas joyas arquitectónicas que algunos denominan Catedrales del Vino y que tiene a la de Pinell de Brai como la más representativa de éstas en la zona, auqnue ya no se elabore vino en ella.


La visita nos proporcionó una gran satisfacción a nivel paisajístico, vitivinícola y personal, pues nos permitió disfrutar de muchas imágenes y sabores que permanecen en nuestro recuerdo y que pensamos repetir.


jueves, 26 de enero de 2012

Edetària, vinos de 'terroir'

Ayer por la tarde en la Bodega de Alicia, en el centro de la ciudad de Valencia, tuvo lugar la presentación de los vinos DO Terra Alta, Edetària. De la mano de Joan Angel, el autor de los vinos que catamos, se nos introdujo en la historia de esta bodega y  lo más importante el 'terroir' de donde proceden.


Los vinos que catamos, 2 blancos y 2 tintos, tenían en común el uso de variedades autóctonas, principalmente Garnachas, pero desde luego destacar el 'terroir'. Suelos que destacan por ser una tierra compacta de los sedimentos aportados en los valles de las sierras interiores de la provincia de Tarragona al sur del Ebro, en distintas capas y de eras diferentes, lo que hace una tierra difícil de cultivar y donde, dependiendo de la zona donde se encuentren las viñas plantadas, hay una diferencia en los frutos que luego se trasladarán a los vinos, aportando su propia personalidad.

El primer vino que catamos Edetana Blanc 2010 es un vino blanco, en su mayoría elaborado con Garnacha Blanca, con una porción también de Viognier importante, pero justa para aportar aromas florales muy sutiles. Un vino fresco, que recuerda a aromas de cultivos de secano con toques minerales que le confieren el propio terruño debido a que las raíces de estas viñas profundizan buscando agua y absorben minerales muy característicos. Característica que el Edetària Blanc 2009, segundo vino catado, con un 85% de Garnacha Blanca también, nos deleita, pero siendo un vino más envolvente, con más complejidad aromática y con un final bastante más largo que el anterior.


Los vinos tintos que catamos posteriormente, Edetana Negre 2009 y Edetària Negre 2008, son vinos de uva Garnacha, plantas adaptadas a los terruños diferentes que van desde suelos franco-limosos, arcillosos y suelos con capa superficial pedregosa. El primero combina dos clases de Garnacha con Cariñena y el segundo Garnacha Peluda con Syrah, en general aparece una fruta roja fresca muyt aromática, sutilezas de especias y plantas aromáticas de sotobosque, pero se diferencian bastante, siendo el segundo mucho más complejo, apareciendo aromas a mentolados y hojas de tabaco. En boca difieren en cuanto a la suntuosidad del segundo respecto al primero, pero conservando la mineralidad y postgusto algo amargo y terroso.


En definitiva unos vinos diferentes y de marcado terruño que me sorprenden por su viveza y originalidad, y que utilizan variedades autóctonas bien adaptadas que los hacen bastante diferentes de otros vinos de la cuenca mediterránea continental de la zona.

viernes, 1 de octubre de 2010

Cata de la semana en Bodegas Santander

El pasado jueves tuvo lugar en la delegación, en la calle Alzira de Valencia, de Bodegas Santander (Beals Cash&Carry) una cata de selección de vinos de la distribuidora VoraVins. Tuvimos la suerte de reunirnos un grupo de personas que somos clientes de este establecimiento y que nos gusta conocer nuevos productos y también recordar que tenemos en España fantásticos vinos.


Esta vez tenían una selección bastante diferenciada entre vinos del norte o atlánticos y vinos mediterráneos. Dos blancos y dos tintos fueron los vinos catados y todos ellos con un marcado y profundo carácter del "terruño" de donde proceden.

Empezamos por un blanco de Godello (90%) y Treixadura, Louro do bolo, de la DO Valdeorras, dentro del Valle del Bibei, donde se encuentra la bodega de Rafael Palacios. Este vino, gallego de Ourense, de color amarillo pálido verdoso, tiene una crianza en barrica francesa nueva, el tipo de uva y el 'terroir' le confiere unos aromas minerales y de fruta fresca, en boca es fresco y tiene un final amargoso que le da un buen equilibrio.


El segundo blanco que catamos fue todo lo contrario que el anterior, un vino de la DO Montsant de la bodega Venus 'La Universal', Dido Blanco 2009 de Garnacha blanca y Macabeo, es el trabajo de Sara Pérez en esta zona colindante a la DOQ Priorat. El vino posee un color amarillo pálido y está muy marcado por la mineralidad de los suelos y por los viñedos viejos de la que provee la uva a este vino. La crianza de 10 meses en roble francés produce una sensación muy diferente en cuanto a aromas y sabores. Un vino que debería oxigenarse un poco antes de consumirse con el fin de apreciar los recuerdos a la fruta veraniega mediterránea (melocotón, albaricoques, peras...) que confiere.


Mestizaje 2009, de la recién denominada como Vino de Pago, Bodegas Mustiguillo, en el término de Utiel, fué el primer tinto de la tarde-noche que catamos. Un vino recién salido al mercado y que tiene que celebrar que al fin Antonio Sarrión, enólogo y propietario de la bodega, ha cumplido su sueño de tener D.O. propia para sus vinos especiales y fabulosos. Aún como Vino de la Tierra 'Finca el Terrerazo', esta añada parece que nos enseñe un vino muy limpio y brillante, con más de un 50% de la autóctona de la zona Bobal, va creciendo en aromas e intensidad tras su apertura. Los tostados y  las vainillas predominan en nariz y en boca recuerdan a café con leche, aunque el vino aún necesita algo de botella, sus taninos aún están poco maduros y tiene tendencia a la oxidación de su sabor y aromas con bastante celeridad. Un vino a tener en cuenta para estas navidades.



Al final volvimos a un vino del norte, en este caso viajamos a la DO El Bierzo a través del vino Ribas del Cúa. Un varietal de Mencía de 2005, de la zona de Cacabelos en la provincia de León. Si describimos este vino desde el punto de vista sensorial, destaca la intensidad y la viveza de color. En nariz encontramos notas tostadas y ahumadas, mezcladas con notas balsámicas. En boca es goloso, fresco y con un buen final aromático. Un vino singular y característico del norte echando en falta quizá de recuerdos frutales.


Agradecer a Bodegas Santander y Voravins esta cata tan singular de la que hemos disfrutado y hemos aprendido.